«AbrigaTEC», el trabajo escolar que combina solidaridad y educación

El proyecto es de alumnos de cuarto grado azul turno tarde de la Escuela N° 357 «Máximo Camargo» y surgió de la inquietud solidaria de cada uno de ellos de realizar algo para ayudar a quienes más lo necesitan en tiempos de bajas temperatura. Tejen gorros, bufandas y cuellitos que donarán a pequeños de #LaTomaCiudad y región.

«En el aula siempre se habla sobre los valores que uno como docente quiere transmitirles a ellos, pero con ejemplos concretos. Un día uno de mis alumnos viajó al dentista a San Luis con sus padres y le llamó la atención un niño que vendía en la calle y estaba muy desabrigado para el frío que hacía ese día y se sintió mal por no poder hacer nada» explicó la docente responsable Gabriela Artaza.

«Al regresar a la escuela contó esta situación que vió y sus compañeros comenzaron a preguntar por qué había niños vendiendo en la calle desabrigados cuando en realidad deberían estar en la escuela o en su casa abrigados del frío. Charlamos entre todos sobre la situación por la cual hay niños que deben salir a vender para poder comer o comprarse vestimenta porque provienen de hogares bajos recursos y lamentablemente no les alcanza para vivir» explicó.

Y es así como comenzaron a buscar alternativas para ayudar a los pequeños que pasan frío. Entre consultas entre docentes, tutores, inteligencia artificial y redes sociales comenzaron a investigar para poner manos a la obra.

«Buscamos en TikTok como hacer gorros fáciles y allí comenzó a surgir la magia; encontramos un video de un gorro realizado en telar circular, justo un tipo de telar que una seño tenía guardado en su armario. Entonces encargamos distintos tipos de telares en madera y comenzó esta mágica aventura con un taller donde tanto las seños, los papis y los alumnos aprendimos a realizar estos bellos trabajos que luego serían donados a los niños» agregó Gabriela.

Por eso hay niños de La Toma y de Las Lagunas que recibirán lo que con tanto amor tejen en cada jornada del taller, no sólo gorros sino también cuellitos y bufanas. «Nuestras arañitas tejedoras siguen y siguen tejiendo gracias a la colaboración de las familias que donan lanas que luego se convertirán en abrigos hechos con amor» finalizó la docente.