Agentes Sanitarios: cuando hay que luchar cara a cara contra el Coronavirus

La conmemoración del día de la Sanidad, sirve para hacer visible cómo la pandemia del Covid – 19 no sólo cambió su contexto de trabajo sino que potenció el rol esencial de los sectores de la salud.

Sabido es que entre los trabajadores del área hay mucha diversidad, roles distintos y formaciones disímiles, pero la fecha es propicia también para homenajear, desde el rescate de historias de vida, a quienes día a día hacen mucho por la comunidad de manera silenciosa y permanente.

Pensando en este 21 de setiembre pautamos las notas para un sábado creyendo que durante el fin de semana estarían más cómodas para hablar, para dialogar, para abrir sus corazones y hablarnos de lo que hacen. Pero su función es tan compleja que esa “tranquilidad” nunca llegó.

Una visita a un contacto estrecho, un alta, una consulta telefónica o un llamado de la dirección del hospital fueron algunas de las situaciones que ese día (y casi todos) las transforman en trabajadoras de “toda hora, de todos los días” como ellas mismas definen.

Hablar con Marcela Bracamonte, Fátima Muñoz, Cristina Sosa y Mariela Díaz es tan difícil como la tarea que desarrollan en el campo de la salud. Sin embargo, la espera vale la pena pues de lo que cuentan nos enteramos que no es la primera vez que tratan con una afección masiva ya que les tocó actuar años atrás con la Gripe A.

También conoceremos que desde marzo actuaron en la prevención y seguimiento de situaciones de vecinos que volvían de vacaciones en el extranjero, que formaron parte de las campañas de vacunación para adultos mayores y personas de riesgo y que actuaron en la  vigilancia de transportistas que ingresaban provenientes de otras provincias y lugares donde había registros de casos positivos.

Sin embargo casi todo cambió cuando a fines de agosto llegó la confirmación del primer caso en La Toma. Ese día, ese antecedente, las llevó al frente de acción, a la primera línea de los operativos de salud. A estar cara a cara con la pandemia, a toda hora: “Trabajamos de lunes a lunes, no tenemos horarios fijos. Es nuestra función. Los que trabajamos en salud no tenemos horario” cuenta Cristina que vino desde Juan Llerena a trabajar codo  a codo con sus compañeras y que cuando fue llamada para eso actuó inmediatamente: “No dudé un instante, agarré mi mochila y me fui al hospital”.

Audio: Cristina Sosa

Así funcionan en equipo. Unidas no sólo por la vocación sino por las actuaciones estratégicas que cumplen dentro del Comité de Crisis interno COVID-19 del hospital, que dirige el Doctor Marcelo Soler bajo la supervisión del Director del nosocomio local Alejandro Torres. Así reguladas, trabajan con personas a las que el testeo les dio positivo, con los grupos familiares con resultado negativo, con los aislados, con los contactos estrechos o bien convivientes de un caso positivo o con pacientes que se recuperaron de la enfermedad.

En ese target están  enfocadas diariamente en el acompañamiento, sintomatología, asistencia, psicología y en otros servicios que van más allá de lo estrictamente profesional.

Tras cuatro años de carrera en Técnico Superior en Promoción y Prevención de la Salud y Agente Sanitario nos preparamos, pero nunca pensamos que iba a llegar, jamás.  Jamás se nos cruzó por la cabeza pensar que íbamos a estar en esta situación, pero Dios así lo ha decidido” cuenta Marcela.

Audio: Marcela Bracamonte

Hace poco uno de los pacientes recuperados las definió como “nuestros ángeles de la guarda” sintetizando el rol que cumplen para muchos. “Se hacen dos visitas diarias a las familias que están aisladas, de lunes a lunes, catorce días a cada domicilio” agrega Fátima quien también contó que sintió el día en el que se reportó el mayor número de casos locales: “Ese día de los 11 casos nos asustamos mucho, no sólo nosotros sino todos. Pero somos un equipo de buenos compañeros, la seguimos peleando con cada familia”.

Audio: Fátima Muñoz

Respecto a lo que pasó esa vez,  Marcela agrega que “sabíamos que en la segunda semana de agosto esto iba a llegar ” y que la situación “nos encontró bien parados y organizados» refiriéndose al personal de salud tomense.

Las cuatro trabajan como Agentes Sanitarias en el Hospital de La Toma “Doctor Osvaldo Ledesma” e integran el sector de aquellos trabajadores que por el trato diario establecen vínculos con los más afectados por la pandemia. “Estamos en contacto todo el tiempo, ellos ante toda duda nos llaman. Acá en el pueblo nos conocemos todos entonces y después queda el contacto. Hay gente a la que le dieron el alta e igual te siguen llamando para saber cómo estamos  y cómo seguimos,  así que queda un vínculo bonito” cuenta Mariela.

En ese contexto Cristina cuenta que “Tratamos de contener lo más que podemos a las familias” y que en ese lazo encuentra fuerzas para seguir: “Cada vez que salgo a la calle, salgo con alegría, porque la gente necesita eso. Salgo feliz a la calle y vuelvo tranquila, porque esa es la función nuestra”.

Desde su formación se prepararon para actuar en la primera línea de defensa y ser el primer punto de contacto entre las comunidades y los sistemas sanitarios, monitorizar la salud de las comunidades o  transmitir información contrastable al sistema sanitario formal. Pero este año a ese accionar mutó, se hizo más amplio y complejo.

En los contenidos que apuntalan la nota encontraremos testimonios únicos como el de Marcela que relata como encuentra razones para levantarse día a día a trabajar: “La gratificación viene desde el momento como cuando le entrego el alta a mi compañera y ver que se emociona y que lo abraza al marido. Son esas cosas que reconfortan«. O el de Fátima que describe lo que siente cuando alguien recibe el alta: “Es emocionante saber que están bien, que día a día van evolucionando bien, el acompañamiento es muy importante” o el mensaje de Mariela lleno de esperanza: “vamos a salir, con mucha fuerza, me siento querida y respetada por la gente de este pueblo”.

Audio: Mariela Díaz

A través de audios que son testimonios de vida sabremos más de ellas, conoceremos más de lo que hacen y también entenderemos que sienten los mismos temores que el resto de las personas frente a la incertidumbre de la pandemia, que son felices con cada paciente recuperado, que son la compañía de muchos que sufren solos el aislamiento y que  dejan seres queridos para protegerse y protegerlos, como hacen todos los días con nosotros.