«El atletismo me enseñó a ser paciente, solidaria y perseverante»

Mayka Garoglio explica con esta frase como vive el aislamiento social y con tal aseveración sin querer contextualiza y define su vida, su carrera deportiva y lo que ella es como persona.

Reflexiva, entiende como estar en casa es una cuestión de compromiso: «Si nos consideramos deportistas tenemos que dar el ejemplo» y habla de cómo se las ingenia para entrenar en casa, con el lugar y espacio optimizados al máximo es pos de la preparación.

Justamente estar en su hogar y un concepto de vivir diario la predisponen a dialogar con nosotros para repasar hechos y situaciones que van más allá de los logros nacionales e internacionales que la convierten en una referente histórica del atletismo.

Sólo basta mencionar que contó que guardó todas las medallas y trofeos en una caja porque le incomodaba exhibirlos en el living de su casa. O que cuando le pedimos que eligiera el mejor momento deportivo se quedó con el de una noche que a pesar del horario y del agotamiento fue a entrenar igual, cuando lo que esperábamos era alguna mención al Mundial de Atletismo Beijing 2015 o al mundial de veteranos de Porto Alegre 2013, por citar lugares donde compitió.

Ha hecho de las cosas simples una motivación que luego muestra en la pista. En ese contexto recuerda su primer carrera a los 7 años, las Olimpíadas del Valle del Conlara, el accidente en una panadería que casi la alejó de todo, el regreso y más en una entrevista donde además cuenta anécdotas inéditas como la un viaje insólito a Villa Mercedes junto a Alejandro Torres, su entrenamiento en el Parque Sarmiento de Córdoba mientras se recuperaba de la lesión en su mano y su concepto de «no parar nunca más».

Nota de audio: «Uno cuando sube a un podio sube con la bandera de San Luis, de La Toma y de los que te quieren. Solito no hacés nada. Quieras o no quieras alguien está contigo; la familia es fundamental»