El personal del hospital de La Toma: clave y silencioso rol sanitario

Son los primeros días de septiembre y la tranquilidad local se ve alterada por la confirmación de casos positivos de Coronavirus. Toda la sociedad cambió, se puso mucho más en alerta y empezó a entender que el virus ya estaba entre nosotros.

Tanta preocupación individual y colectiva, a pesar de verlos ir y venir por muchos sectores de la localidad, hizo que parte de su trabajo pasara inadvertido en esos inicios.

Sin embargo, el aumento de los testeos y el número de enfermos hizo que después esta situación pusiera a luz lo que en el día a día no nos detenemos a percibir: el trabajo del sector de la salud.

Así las cosas, para el personal del nosocomio local “Doctor Osvaldo Ledesma” llegó el momento de actuar acorde a las capacitaciones y formación que comenzaron un 8 de abril en el SUM de la Escuela Técnica y luego siguieron en el propio hospital o en localidades vecinas como Concarán. Por eso, el Director Alejandro Torres asegura: “esta situación nos encontró preparados. Estábamos enfocados. Quiero agradecer a todo el personal que desde el 27 de agosto hizo que todo siguiera con los servicios y la atención a toda la comunidad”.

De las formaciones profesionales realizadas y de las proyecciones elaboradas en abril, surgió un grupo de trabajo que hoy cumple un papel clave en el estatus sanitario local denominado “Comité de Crisis Interno Covid -19 del Hospital de La Toma” que tiene como coordinador y ejecutor al Doctor Marcelo Soler. «Es una situación a la que nunca hubiéramos querido llegar, pero nos fuimos preparando para afrontar de la mejor manera esto y hoy le estamos poniendo todo el esfuerzo, todas las ganas y un montón de horas para tratar de minimizar los efectos colaterales que nos pueda dar el Covid-19” cuenta.

Realmente trabajamos con muchas ganas, a conciencia y tratando de resolver de la mejor manera la situación. Nuestros cuidados son de los mejores, no estamos exentos de que nos pueda pasar pero tratamos de tomar todos los recaudos posibles tanto para los pacientes como para nosotros» agrega.

El grupo integrado por 3 bioquímicos, 2 choferes y 4 agentes sanitarios, es el encargado entre otras tareas de los hisopados, testeos, traslados, seguimiento diario de la evolución de aislados y más; o lo que es lo mismo: forman parte de aquellos trabajadores a los que la pandemia puso a prueba en su capacidad de respuesta y compromiso con la profesión.

Son los que actúan ante un llamado de la comunidad. Ante una explicación de sintomatología inquieren ante la presencia de fiebre, tos, pérdida de olfato, evalúan la situación y contactan a epidemiología. Son los encargados, ante un caso sospechoso o de duda, del aislamiento del mismo, trabajan en la trazabilidad y van a los domicilios a realizar los hisopados.

Consultado por esto último, Soler se refirió a la reacción de la gente: «Excelente. Los primeros días era como que se asustaban un poco por la situación pero después se fue haciendo una cosa habitual. Ya la gente sabe cómo nos manejamos, incluso ellos mismos llaman para colaborar con la trazabilidad. En el caso de los contactos estrechos ellos mismos hacen el aislamiento y después cuando hacemos el contacto colaboran perfectamente con todo lo que es la trazabilidad».

A veces, cuenta Marcelo, la tarea requiere estar muy atentos: “Hubo cuatro casos detectados desde la sintomatología y no eran contactos estrechos. Los aislaron e hisoparon como vigilancia pues tenían síntomas compatibles. Entonces pudieron marcar la 0trazabilidad por identificarlos rápidamente”.

El referente admitió que los tiempos para la entrega de los últimos resultados está dilatado: “El laboratorio está con una demanda terrible porque analiza toda la provincia. Están hasta las 5 de la mañana analizando muestras y es todos los días. Por allí todo ese va haciendo que se retrase. Cuando esto empezó en 24 horas tenían los resultados y ahora se estira más. Pero lo más importante es que el paciente esté aislado y cumpla con eso”.

A Emanuel Garro le toca cumplir su función de chofer en un contexto difícil desde lo profesional y personal. Sin embargo sostiene: «estoy a pleno trabajando con muchas ganas, me encanta. Me tocó aislarme de mi hijo, hace 10 días que no lo veo justamente para protegerlo. Es todo un esfuerzo que hago porque me gusta y porque quiero ayudar a la gente. Por eso les pedimos que se cuiden porque estamos trabajando para la sociedad de La Toma«.

Junto a los dos choferes locales colaboran otros del interior como Saladillo, El Morro o Paso Grande para completar las guardias a toda hora. «Salimos con los bioquímicos todos los días a hacer los hisopados. La gente ya sabe que tiene que ponerse afuera, qué posición ponerse» cuenta Emanuel y habla de una situación que le tocó vivir estando de turno: “Trasladamos a dos pacientes con Covid confirmados con todos los recaudos que nos habían enseñado. Hemos tenido varios cursos donde nos enseñaban a cuidarnos en el caso de hisopados o los traslados. Por suerte tenemos la confianza del Director y demostramos que las cosas se hacen bien”.

Además del traslado de pacientes a veces nos tocar llevar las muestras o buscar insumos y por ello estamos a disposición las 24 horas para lo que se necesite” finaliza.

Entre el virus y la gente están ellos. Cansados, comprometidos, sin miedo a continuar, redoblando esfuerzo, la mayoría de las veces en silencio . Mientras tanto hay estadísticas que muestra cómo trabajan y a cuántos asisten: Desde el 31 de agosto, fecha del primer caso, al 11 de septiembre hicieron 196 hisopados, aislaron 360 personas y detectaron 18 casos de los cuales 16 son habitantes de La Toma y 2 personas que son de otra localidad pero trabajan aquí.

Desde aquel 27 de agosto cuando recibieron la primera alerta sobre la enfermedad en la localidad, sus horarios, rutinas de trabajo y obligaciones cambiaron. Por eso sus labores arrancan a las 7 de la mañana y terminan cerca de la medianoche cómo muestra de que la pandemia llegó para cambiar radicalmente su vida y los puso en el frente de batalla sanitario, como integrantes de un grupo que se expone en pos de la salud de todos.

Y es ahí donde todo este sector se vuelve heroico, donde sus acciones silenciosas hablan de compromiso, de empatía, de solidaridad. “Estoy orgullo de ellos, dan el cien por cien todos los días. Pero esto no sirve si no colaboramos todos y nos cuidamos, seamos responsables. Les pedimos que ante la presencia de síntomas consulten al hospital, se los asesora y se analiza la situación” dice el Director Alejandro Torres.

Para tener siempre en cuenta


Elías… un guiño de la vida

El martes 8 de septiembre ocurrió un hecho histórico. Cerca del mediodía una paciente oriunda de San Pablo, era trasladada rumbo a la capital en una ambulancia de Villa del Carmen para dar a luz.

Tenía contracciones, que en el camino fueron aumentando. Por ello se puso al centro de salud tomense en alerta debido a la urgencia de la atención.

Así, quiso el destino que el hospital fuera el lugar donde naciera el pequeño que llegó sano y con más de 3 kilos de peso. El reloj marcando la 12:10, la alegría por la llegada del bebé, el contexto y la vivencia quedarán en el recuerdo de todo el equipo que trabajó en este caso devenido en un estímulo de esperanza que la vida entregó en medio de la pandemia.